«Salvajada», una fábula negra que asombra

Por Gustavo Insaurralde

Pocas experiencias son tan impactantes como esta puesta en escena de Luis Rivera López ha llevado adelante con la adaptación de Mauricio Kartún del cuento «Juan Darien» de Quiroga.

«Salvajada» en el teatro Cervantes es un despliegue magistral de un profundo conocimiento del arte teatral del director de la Cooperativa Teatral Independiente «Libertablas».

En estos tiempos donde se recurre forzadamente a tantos artilugios tecnológicos con la intención de innovar, la propuesta de este espectáculo recurre a los signos no lingüísticos propios del teatro con una precisión y dominio que supera completamente las expectativas de los espectadores que asistimos a verla. En algunos momentos me he detenido a observar a las personas que me acompañaban en la fila de la platea y estaban completamente obnubilados, de a momentos riendo, en otros con lágrimas en las mejillas, absortos, abandonados del mundo exterior, sumergidos en este realismo mágico que se propone en la María Guerrero por las noches.

Se destacan la actriz, titiritera y cantante Mónica Felippa como una pitonisa entrañable, que con su interpretación sumerge a todos en la historia y sus devenires; Carlos Belloso en la construcción de un par de personajes inolvidables (que las personas al salir imitaban y recordaban parlamentos) y Pablo Mariuzzi como el «niño-hombre-tigre» con una dulzura y trabajo corporal muy efectivo.

No obstante, el equipo actoral completo del espectáculo es muy sólido, que demuestra el trabajo preciso, coreográfico, musical, de manipulación, de mucho tiempo de ensayo y un respeto por la profesión que los teatristas agradecemos. Este tipo de apuestas representan al teatro de profesión, de oficio, y por el que tanto luchamos en todos los puntos del país. Y cuando el sistema oficial permite invertir en proyectos culturales de este tipo, se agradece inmensamente.

Aprovechando este tema, y hablando de la profesionalidad, recordemos que los trabajadores del Teatro Nacional Cervantes están en estado de asamblea permanente por mejoras salariales (entre otros muchos reclamos) y no obtienen respuestas claras para resolver la situación. No olvidemos.

Todo un segmento aparte es la utilización de los signos de la escenografía, vestuario e iluminación. Se han visto en la sala «María Guerrero» puestas monumentales a nivel espacial, pero la densidad selvática que aquí se logra escenógraficamente es maravillosa. Una selva misionera conceptual, dejando al espectador construir las espacialidades sugeridas en diferentes planos de profundidad, en perfecta simbiosis con el vestuario, títeres, objetos, peinados y maquillajes de cada uno de los personajes animados y no animados. ¿Cómo unir un tigre a una manada de forma progresiva? ¿Cómo mostrar en el teatro la transformación de un licántropo? Con la experiencia de Luis Rivera Lopez y todo este equipo maravilloso de artistas.


En una entrevista, el mismo Luis comentaba que abordaba la puesta con «un conjunto de voluntades artísticas y creativas aunándose para transmitir un contenido, una porción de vida». Y este modo de dirección de espectáculos (cuando se concreta) es bellísimo de apreciar, donde los hilos de la dirección casi no se ven, porque él ha seleccionado y «puesto-en-la-escena» las mejores versiones de lo que estas voluntades han creado y propuesto, para luego mediante operaciones de Dirección, dirigir la mirada del espectador a lo largo y ancho de esta floresta mágica de sueños y duras realidades.

El texto no escapa a la exposición de diversas críticas. Justas, acertadas y muy inteligentes de numerosos temas que atravesamos en nuestra contemporaneaidad. No es mi intención adelantar ni hacer resumen sinóptico de la obra(de eso abundan las notas y críticas).

Es complicado hacer justicia a una obra de teatro tan buena como esta, pero en síntesis se trata de uno de esos espectáculos que quedarán en la retina de la historia del Teatro Cervantes y del que se hablará y recordará por muchos muchos años.

Imperdible.

Ficha Técnica

Con Valentina Bassi, Carlos Belloso, Mónica Felippa, Diego Ferrari, Carolina Guevara, Pablo Mariuzzi, Gustavo Masó, Julieta Rivera López, Carolina Tejeda y Blanca Vega

Diseño de iluminación Luis Rivera López
Dirección musical y música original Daniel Garcia
Diseño de vestuario, escenografía y títeres Alejandro Mateo
Preparación vocal Fernanda Lavía
Preparación física y coreografía Marina Svartzman
Coordinación de talleres y realización, supervisión y mantenimiento de títeres Andrés Manzoco
Coordinación artística general Sergio Rower
Realizadores de títeres Jorge Crapanzano, Juan Bernabé Castillo, Manuela Mateo, Guillermo Bechthold y Francisco Sánchez Recondo

Dirección y puesta en escena Luis Rivera López

Producción TNC Silvia Oleksikiw
Producción en funciones Anabella Zarbo Colombo
Asistencia de dirección TNC Marcelo Mendez y Alejandro Pellegrino